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EnergíaRM.- La fábrica de paneles solares inicia mucho antes de llegar al techo de una vivienda, industria o negocio.
Paneles solares
Su fabricación parte de minerales ricos en sílice, especialmente cuarzo, cuya pureza es fundamental para las etapas posteriores.
A estos materiales se suman otros componentes como aluminio, cobre, plata, vidrio y polímeros, cada uno con una función específica: desde aportar resistencia y protección hasta conducir y recoger la electricidad producida por las celdas.
Antes de convertirse en silicio, el cuarzo pasa por procesos de selección, lavado, clasificación e inspección para eliminar suciedad, humedad, partículas metálicas e impurezas. Después se somete a temperaturas extremadamente altas y se combina con carbono para obtener silicio de grado metalúrgico.

Ese material pasa posteriormente por procesos químicos de purificación hasta alcanzar un nivel de pureza mucho mayor, necesario para fabricar las celdas solares.
El silicio purificado se funde nuevamente y, mediante un proceso controlado, se transforma en grandes cristales o lingotes. Estos bloques se cortan con herramientas de precisión en cientos de obleas extremadamente delgadas.
Cada oblea es limpiada, inspeccionada y sometida a tratamientos que modifican su superficie y permiten crear la estructura eléctrica necesaria para convertir la luz solar en electricidad. Después se incorporan capas especiales y contactos metálicos que permiten recoger la corriente generada.
Las obleas que superan los controles de calidad se convierten en celdas solares y posteriormente se conectan entre sí para formar módulos. Las celdas se colocan sobre capas protectoras y vidrio, se sellan mediante laminación y se incorporan marcos de aluminio y una caja de conexiones.
El módulo terminado pasa por diferentes pruebas eléctricas, térmicas, mecánicas y de electroluminiscencia para detectar posibles daños que no pueden observarse a simple vista. Solo después de superar estos controles los paneles quedan preparados para su distribución.
Finalmente, los módulos son embalados, almacenados y transportados hasta su destino. Allí comienza otra etapa fundamental: la instalación.
Los paneles se fijan sobre una estructura metálica, se conectan eléctricamente y se integran al sistema diseñado para aprovechar la energía producida.
Así, un proceso que comenzó con minerales ricos en sílice termina convirtiéndose en una tecnología capaz de transformar la luz del Sol en electricidad para una vivienda, comercio o instalación industrial.




